Aunque resulte algo triste que te recuerden por una pelea, tengo que reconocer que esta pasó a la historia. Ocurrió en un Madrid-Barcelona del playoff final de la temporada 83/84 y como dijo Luis Gómez en su crónica del Pais, sólo faltó sexo. Todo lo que ocurrió durante y después del partido y que culminó con la no presentación del Barça al tercer partido en protesta porque no me habían sancionado, supuso un paso más en el boom del baloncesto en nuestro país y que meses después culminaría con la medalla de plata olímpica en los Juegos de Los Angeles 84.

La verdad es que me atizó bien y si no llega a ser por Fernando Martín, igual no estaría yo ahora escribiendo estas líneas. Pero es que llevaban metiéndome el codo bloqueo tras bloqueo durante 36 minutos, hasta que se me cruzó el cable. Aunque también es verdad que para cruces de cables, el suyo. Vaya leñazo me metió. Eso sí, si algo tenía Mike Davis era que después de todo el lío, tan amigos. Hace unos años, durante el homenaje del Barcelona a Solozábal, nos volvimos a encontrar y no hubo más remedio que sacarnos la típica foto en memoria de nuestra pelea.

Hace unos pocos meses, Piti Hurtado me dedicó un video muy currado sobre mí. He de reconocer que me sorprendió y también me emocionó. Se lo agradeceré de por vida no sólo porque así tengo algo que enseñar a mis hijos, sino porque está hecho con mucho cariño, una buena selección de imágenes (teniendo en cuenta los tiempos aquellos) y una canción de mis favoritas, el Wild Horses de los Rolling Stones. Gracias de nuevo Piti.

Caballo salvaje
El día que casi mato a Davis

Peleas aparte, si hay algún momento deportivo de mi carrera que permanezca vivo en la memoria colectiva de este país son Los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. Aquella medalla de plata, en un momento en un país nada acostumbrado a este tipo de éxitos, trascendió lo deportivo y nos convirtió en leyendas desde el mismo momento en que nos la colgaron en el cuello. Han pasado ya más de 25 años y todavía hoy en día mucha gente no para de recordarme aquel verano, aquellos partidos, el sitio donde los vieron, la compañía que tuvieron. Fue todo muy especial, aunque tengo que reconocer que en aquel momento no fuimos del todo conscientes de lo que estábamos consiguiendo. Fuimos a ver qué pasaba y volvimos héroes de un país muy acomplejado deportivamente y que en aquella década de los 80 empezó a despertar para dar el cambio definitivo ocho años después, en Barcelona 92.

Este es un programa, Chócala, que hizo TVE bajo la dirección de Pedro Barthe sobre la historia del baloncesto español.  Lógicamente no es de extrañar que uno de sus capítulos fuese dedicado a aquel verano. Salimos además hablando todos los jugadores. !Que jovencitos!.

El título más especial

A lo largo de mi afortunada carrera en el Real Madrid conseguí todos los títulos posibles, pero ninguno me hizo tanta ilusión como el de Liga de la temporada 82/83. Llegamos en la última jornada de liga al Palau Blaugrana empatados con el Barça, por lo que era un partido de todo o nada. Liderados por un Mirza Delibasic espectacular, logramos la hazaña de llevarnos el título en casa de nuestro eterno rival, y además yo jugué muy bien como demuestra el video que acompaña esta historia. Pero lo que hizo ese día muy especial e inolvidable fue que al terminar llamé a mis padres que estaban en Holanda. A mi padre le habían operado hacía unos meses de un cáncer de vejiga y se trasladaban allí para pasar una revisión que decidiría si el tratamiento con radioterapia era necesario. Mi felicidad por el título se vio multiplicada por mil cuando mi madre me dijo que había ido todo tan bien que se volvían a Bilbao. Fue lo que se conoce como un día perfecto

Un equipazo

Si tuviese que elegir entre todos los equipos del Madrid en los que jugué, me quedaría con el del 84 al 86. Ganamos las tres ligas ACB, una Recopa y si no pillamos Copa de Europa fue por la aparición de un talentazo como Drazen Petrovic. Pero manteniendo prácticamente el mismo equipo las tres temporadas, jugábamos de memoria y lo hacíamos muy bien. Corbalán, Jackson (Linton Towns en el 86), Robinson, Fernando Martín y yo formábamos el quinteto inicial y completaban la plantilla Romay, Biriukov, Velasco, Antonio Martín y Del Corral. El video corresponde a un partido en el pabellón frente a la Cibona de Zagreb y en él hay tiempo de lucimiento para todos. Esta era ganadora terminó con la marcha de Fernando a la NBA. Pero fueron tres años maravillosos de juego y victorias.

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Si ha habido un jugador del que he tenido que dar explicaciones este ha sido Drazen Petrovic. Los duelos Real Madrid-Cibona fueron legendarios y la verdad sea dicha, el balance fue favorable a los croatas, hasta el punto en el que Petrovic se convirtió en una obsesión. Eso sí, la sensación de que cada vez que nos cruzamos con Drazen nos dejó para el arrastre no es cierta, y aquí está este video para confirmarlo. La Cibona nos doblegó claramente en las temporadas 84-85 y 85-86 (las más tensas) pero en la 87-88 nos enfrentamos en la Final de la Copa Korac y esta vez fueron ellos los que tuvieron que ver cómo levantábamos la copa. Algo es algo.

Nos ganó mucho, pero no siempre
Final de Copa 1986